Beatriz Perosio

Grupo de Estudios Psicológicos y Sociales

Beatriz Perosio

Beatriz: la utopía de Otro Mundo Posible

por Viviana Demaría y José Figueroa

Beatriz había nacido el 18 de agosto de 1947 y aún no había cumplido los 31 años cuando el 8 de agosto de 1978 fue secuestrada y desaparecida. En ese momento, era presidenta de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires y de la Federación de Psicólogos de la República Argentina. En diciembre de 1974 había llegado a formar parte de la Comisión Directiva de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA) como Secretaria Gremial. Su espíritu comprometido la llevó a recorrer personalmente los 52 servicios hospitalarios existentes en la ciudad de Buenos Aires en aquel momento, relevando las necesidades de los psicólogos que allí trabajaban e incentivando la participación de los trabajadores de la salud. Se sabe que fue llevada al centro clandestino de detención «El Vesubio» y que instituciones de psicólogos nacionales y de todo el mundo hicieron infructuosas gestiones para su liberación.

Beatriz sostenía que «No hay otra manera de lograr nuestra libertad de trabajo y la jerarquización de nuestra carrera sin una organización que nos fundamente y nos respalde. Hoy en día son impracticable los proyectos individuales o de pequeños grupos». Estaba convencida que el mejor espacio de trabajo para los psicólogos eran las instituciones públicas y por eso hacía centro en los hospitales.

Esta joven cuya formación provenía del cristianismo, militaba desde 1972 en un partido de la entonces llamada izquierda revolucionaria. Es importante señalar esto porque tiñó su posición tanto en la vida como en la profesión. Esta mirada la llevaba a buscar el modo de intervenir en la sociedad, revisando la teoría a la luz de su pensamiento en cada lugar donde participaba. Fue así que uno de sus desafíos concreto de interrelación entre teoría, praxis e ideología fue el trabajo de campo que realizó con operarias de Standard Electric que soportaban condiciones laborales opresivas, convencida de la necesidad de transformación de las teorías y las prácticas en salud mental para disponerlas al servicio de las luchas populares.

Participó de la Coordinadora de Trabajadores de Salud Mental (TSM), donde el eje de convocatoria era la condición de Trabajadores para los profesionales de la Salud Mental. Y tanto su adscripción a esa idea como la inclusión de los trabajadores de la Salud Mental en el ámbito de la cultura la llevó a vincularse – junto con la APBA – con la Asociación Argentina de Actores, la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), la Sociedad Central de Arquitectos, el Sindicato Argentino de Músicos y otras entidades.

Su horizonte estaba guiado por la formación de psicólogos comprometidos con las realidades de su tiempo, por la inclusión digna en instituciones públicas, integrados a colectivos más incluyentes y sobre todo, impulsados por la autocrítica necesaria para revisar permanentemente sus posiciones.

Esa mujer, esa profesional y esa militante, trabajaba en un jardín de infantes que ella y una compañera habían creado. Creía profundamente en la educación como herramienta de cambio y allí había edificado su sueño. El día de su secuestro, dejo una nota que decía: «Estela: Vino Juan Manuel Sanchez de Seguridad Federal. Me dice que lo debo acompañar al Dto. de Policía de Control de Policía Federal, por averiguación de antecedentes. Dice que no nos demoraremos mucho. Segundo piso. Dice que podés pasarme a buscar ahora mismo, es en Av. Belgrano a 4 cuadras de la 9 de Julio. Vení a buscarme, ahora, pues si me demoran abrá (sic) que avisar al trabajo. No te asustes. Chau. Bea» (Ingenuamente Beatriz anotó el número de documento del tal Juan Manuel Sánchez: Libreta de enrolamiento 8.482.442)

Su cabello castaño claro, sus ojos celestes, su figura menuda y ágil, sufrió la tortura y la humillación. En el testimonio que prestó ante la Cámara Federal de Apelaciones en el Juicio a las Juntas Jorge Watts, militante de Vanguardia Comunista y sobreviviente del campo «El Vesubio», dijo que Beatriz tuvo tres paros cardíacos. Mientras que Estrella Iglesias, denunció que Beatriz tenía quebrada una pierna.

En un informe del CELS se señala: «Tal lo ocurrido con Beatriz PEROSIO, presidenta de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, de quien muchos testimonios concuerdan en afirmar que fue sometida a sesiones de tortura especialmente frecuentes y prolongadas. Cabría preguntarse si el torturador estaba a la búsqueda de una información excepcionalmente importante, o bien su propósito era degradar a la víctima por el temple demostrado. Se sabe que no lograron quebrantarla y que estaba con vida el 9 de septiembre, junto con otros 18 detenidos de este grupo, hoy desaparecidos.»

De este modo, arrebatar la vida de Beatriz Perosio, implicó por un lado “desaparecer” la fuerte ligadura del lazo social que resistía desde los espacios institucionales y por otro, destituir un espacio de pensamiento que se encontraba en diálogo permanente con los acontecimientos socio-históricos. Junto a ella y sólo en Buenos Aires 62 psicólogos y 96 estudiantes de psicología fueron desaparecidos en la hora más oscura de la Argentina por los mismos que les dijeron “Locas” a las Madres de Plaza de Mayo.

2 comentarios

  1. Ayalen dice:

    Hola dónde puedo encontrar los textos que escribió Beatriz Perossio?

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