Gratitud
Enrique Saforcada dejó huellas en cada instancia de su vida. Batalló, confrontó, compartió y promovió todo aquello en lo que tenía una firme convicción. En 2020 nos acompañó en la aventura de participar de nuestra primera publicación. La pandemia nos cruzó con toda su potencia, pero su palabra estuvo en la presentación que realizamos desde GEPS. «Psicología en Argentina: distorsiones, potencialidades y un futuro incierto», así tituló su participación. Un pensamiento desde las raíces, siempre dirigido hacia el futuro. Con Enrique Saforcada se dialogaba y se discutía; se intercambiaba y se confrontaba. Con Enrique Saforcada se argumentaba. Porque él estaba allí, presente. No esquivaba los interrogantes y tampoco eludía las respuestas. Era vehemente y apasionado. La historia no fue fácil para él y nos dejó un legado incómodo.
Sólo nos queda gratitud por su generosidad intelectual, por su insistente rebeldía, por sus apasionados debates y su apuesta a lo mejor a pesar de lo incierto que habita en todos los futuros posibles.
