Homenaje a Beatriz Perosio
Beatriz Perosio nació el 18 de agosto de 1947 y tenía 31 años cuando fue secuestrada y desaparecida. En ese momento, era presidenta de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires y de la Federación de Psicólogos de la República Argentina. En diciembre de 1974 había llegado a formar parte de la Comisión Directiva de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA) como secretaria gremial. Se sabe que fue llevada al centro clandestino de detención «El Vesubio» y que instituciones de psicólogos nacionales y de todo el mundo hicieron infructuosas gestiones para su liberación.
Esa mujer, esa profesional y esa militante, trabajaba en un jardín de infantes que ella y una compañera habían creado. Creía profundamente en la educación como herramienta revolucionaria. Su figura menuda sufrió la tortura y la humillación. En el testimonio que prestó ante la Cámara Federal de Apelaciones en el Juicio a las Juntas Jorge Watts, militante de Vanguardia Comunista y sobreviviente del campo «El Vesubio», dijo que Beatriz tuvo tres paros cardíacos. Mientras que Estrella Iglesias, denunció que Beatriz tenía quebrada una pierna.
Beatriz estaba convencida que el mejor espacio de trabajo para los psicólogos eran las instituciones públicas y por eso dedicaba su atención al ejercicio de los profesionales en los hospitales. Había participado de la Coordinadora de Trabajadores de Salud Mental (TSM) y promovido la inclusión de los trabajadores de la Salud Mental en el ámbito de la cultura hecho que la llevó a vincularse – junto con la APBA – con la Asociación Argentina de Actores, la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), la Sociedad Central de Arquitectos, el Sindicato Argentino de Músicos y otras entidades.
Bregaba por la formación de psicólogos comprometidos con las realidades de su tiempo, por la inclusión digna en instituciones públicas, integrados a colectivos más incluyentes y sobre todo, impulsados por la autocrítica necesaria para revisar permanentemente sus prácticas y posicionamientos.
Mientras tanto, frente a ella estaba la Dictadura que promovía la primacía de la “normalidad”, que para la Junta implicaba la aniquilación del pensamiento crítico expresando claramente que no se permitiría bajo ningún concepto que el trabajo en salud mental se “contaminase” de prácticas que contemplaran en su análisis la injusticia reinante, las necesidades y carencias de la población. Debía imperar un “saber puro” desprendido de toda conciencia social y económica.
Es por su historia y todo lo que representa, que mantener en la memoria la historia de Beatriz Perosio y tomar cada 8 de agosto – día de su secuestro y posterior desaparición – como fecha insignia para conmemorar el día Nacional del Psicólogo Víctima del Terrorismo de Estado, se vuelve una tarea de ineludible carácter pedagógico y reparador.
Porque en ella recordamos las y los estudiantes de psicología y trabajadores de la salud desaparecidas y desaparecidos durante la última dictadura cívico militar. Porque en ella se refleja el valor y el compromiso que la tarea de las y los profesionales de la psicología requerimos en cada tiempo histórico. Porque en ella se mantiene vivo el recuerdo de la alegría a la que debemos recurrir para comenzar cada nuevo ciclo.
Porque recordar es el requisito indispensable para no repetir.

Una respuesta
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