¿La vida no vale nada?

Grupo de Estudios Psicológicos y Sociales

¿La vida no vale nada?

Dedicamos un momento a escribir estas líneas, luego de que tomaran estado mediático los siguientes acontecimientos, ocurridos de forma sucesiva y que pusieron en evidencia la silenciosa cifra que nos arroja – como sociedad – a participar del primer lugar sobre causas violentas de muerte en Argentina: las muertes autoprovocadas, mostrando el sufrimiento que circula en el diario vivir en Argentina

 

Nos referimos a lo acontecido en la Quinta de Olivos, donde fue encontrado sin vida – producto de un disparo auto infringido –  Rodrigo Gómez, soldado voluntario de 21 años, quien cumplía funciones de seguridad interna; del mismo modo en Monte Caseros, Corrientes, fue encontrado muerto Juan Javier Pereyra (48 años), suboficial principal del Ejército, dentro de una dependencia militar y finalmente Facundo Gabriel Lima, soldado voluntario del Ejército Argentino fue hallado sin vida en su casa de Las Heras, Mendoza. (Fuente: https://www.infocielo.com/politica-y-economia/ya-son-3-los-soldados-suicidados-en-las-ff-aa-una-alarma-que-el-poder-no-responde 20/12/2025)

Sumado a estas pérdidas humanas, este jueves 18 de diciembre por la mañana en una sede de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) de la ciudad de Córdoba,  un hombre intentó prenderse fuego dentro del edificio (Más detalles en el siguiente link: https://www.agenciacomunas.com.ar/un-jubilado-intento-prenderse-fuego-en-anses/ )

Intentar bajar la valoración de esta problemática señalando que es “un problema de actitud” o “una decisión personal” es olvidar por completo que la condición humana está básicamente constituida por lo social que recibe a los cachorros humanos y los acompaña en su proceso de humanización. Al mismo tiempo es desestimar cuánto impactan las condiciones sociales y las decisiones políticas tanto en el orden económico como en la promoción de los derechos, en la posibilidad de gozar de un buen vivir. Tener acceso a la salud, cubrir las necesidades básicas, tener la posibilidad de contar con un trabajo que garantice la vida y el disfrute, incluir en los derechos básicos el descanso y el ocio; son condiciones que – si bien no son concluyentes – pero sí suman a reducir las decisiones de autolesión y autoeliminación.

Sentir que podemos habitar un buen mundo donde poder vivir, soñar, desear y amar, colaboran a que – si alguien tiene un padecimiento psíquico – pueda acceder a los servicios de salud que lo acompañen en la resolución de ese sufrimiento y que reduzca significativamente la salida mortífera.

Nuestra singularidad alberga padecimientos que pueden llevarnos a imaginar al suicidio como una salida del dolor, pero si la sociedad en la que vivimos condena la violencia, alienta el buen trato y provee los elementos para una vida digna, ese margen se reduce considerablemente.

2 comentarios

  1. Laura Capella dice:

    Excelente análisis, salvo que por el momento preferiría esperar que se expida la Justicia -esperando que la haya- en el caso del soldadito muerto violentamente en la Quinta de Olivos. Efectivamente, ¿fue un suicidio? Por otro lado, en Rosario, en los últimos días, supe, de primera mano, de dos suicidios de jóvenes. Que está sucediendo, lo está. No cabe ninguna duda.

  2. Horacio Luis N. Baez Balaguer dice:

    Muchas gracias por las consideraciones que hacen, que son muy sensibles a lo que estimo que se está viviendo en el país y está siendo la causa o por lo menos una concausa de los dolorosos suicidios en aumento que están dándose

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